Yo te elevo 

No podrás tocar el cielo siempre. Al final, te acabas quedando sin oxígeno por la altura.Pero entiendo eso que dices del contraste. Diferenciar el mundo terrenal del infierno es difícil, acostumbrado a los placeres del paraíso. El algodón pasa una cara factura.

Sé que lo adoras cuando todo es suave y mullido.

No obstante ya te aviso de la incapacidad de vivir siempre sin aire. De la necesidad de dar esos botes. Como una montaña rusa. 

Yo no te arrastro al infierno. Te devuelvo a la realidad.

Ya te explico que va innato en mi compañía. 

Quiero que te eleves, pero no puedo mantenerte en lo alto. 

Eso es cosa de los dioses y yo soy una simple humana que juega a ser feliz entre tus brazos. 

Sin dejar que me domes.

Y a veces no pienso las cosas, lo sé. Quizás debería hacerlo.

Y me equivoco.

Y fallo.

Y renunció.

Y me desplomo.

Y me arrastro.

Y vuelvo.

Y me vuelvo orgullosa.

Y desespero.

Y triunfo de nuevo.

Y te elevó.

Y juntos caemos de nuevo

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